lunes, 21 de mayo de 2018

Maradona también quedó afuera de la lista



El frío impiadoso que revestía aquel  19 de mayo de 1978 castigaba a cada uno de los 25 jugadores que entrenaban con la Selección de Cesar Luis Menotti. Un viernes gélido de mucho trabajo en campo: ejercicios físicos y con pelota. Aunque el entrenamiento se desarrolló de manera natural, no fue un día más: era la antesala a la lista de los jugadores para el Mundial de 1978. En el lugar se respiraba olor a tristeza y desconsuelo.  
La tarde comenzaba a despedirse y allí fue cuando el Flaco decidió acabar con la incertidumbre y dar la noticia. Terminada la práctica y sentado sobre la pelota, miró a cada uno de los 25 futbolistas a los ojos y les dio la noticia a tres de ellos que su sueño mundialista terminaba en ese momento (por entonces eran 22 jugadores los que conformaban la lista). Los nombres  fueron: Bottaniz, Bravo y Maradona.
Aquel joven zurdito de tan solo 17 años, de melena profusa y habilidad descollante, sufriría una de sus decepciones más grandes de su vida. El pibe Maradona se quedaría sin Mundial. Una noticia difícil de digerir e imposible de aceptar.
Allí fue que aparecieron compañeros y referentes para darle una palmada en el hombro, un abrazo de contención o unas palabras de aliento. Leopoldo Jacinto Luque fue uno de los primeros que se acercó. “Mirá, nene. Quedate tranquilo que vas a jugar 3 ó 4 Mundiales. Yo sí me tendría que pegar un tiro si quedaba afuera, a vos te queda mucho por delante", lo consoló.
Quienes compartieron con el 10 aquella concentración coinciden en el recuerdo. Diego tenía la mirada perdida. Cabizbajo, su vista no podía levantar vuelvo y la tristeza, que no le cabía en su cuerpo, se exteriorizaba por los pasillos del hotel como una onda expansiva que se llevaba por delante todo lo que estuviera a su paso.
Entrada la noche, Enrique Omar Sívori se encontró a Diego oficina del 3° piso de la Editorial Atlántida. ¿Cuál fue el motivo? Sívori, una voz más autorizada para hablarle a “Dieguito” sobre los sinsabores y el éxito que le esperaba en el duro camino del fútbol, quería arroparlo con toda su experiencia y sabiduría.
Sin embargo, nada fue consuelo para el joven Maradona. "Oiga Maestro (dirigiendóse respetuosamente a Sivori), creáme que yo estoy para jugar un Mundial, sería muy feliz y haría más felices a mis viejos si el Flaco me hubiese puesto en la lista. Además –agregaba Maradona – yo no digo que me ponga de entrada ¿vio?, pero de a ratitos yo le hubiera sido útil al equipo, le digo lo que siento Don Sivori…".
Si bien el inconsciente futbolero cree que a Diego le cortaron las piernas en el Mundial de 1994, aquel desenlace en Estados Unidos fue la remake de lo vivido 16 años antes cuando Menotti le dijo que no sería parte del Mundial 1978. Como alguna vez confesó el  propio Maradona, ese dolor fue el combustible para una maquinaria que, a partir de allí, arrancó y no se detuvo más. 



sábado, 6 de enero de 2018

Cuciuffo, la historia de un campeón del mundo con un trágico final

Aunque arrancó como suplente en el Mundial de México, a fuerza de entrega y sacrificio terminó siendo una pieza importante en el equipo de Bilardo que se consagró campeón del Mundo en 1986. En 2004, una maniobra desafortunada con su camioneta le hizo perder la vida de la manera más absurda.


La risa fácil, su gran sentido del humor, una tenacidad y profesionalismo envidiable son las características que más rápido se vienen a la memoria de aquellos que transitaron de cerca la vida con José Luis Cuciuffo. En 1980, aquel joven de apellido caricaturesco, que le valió más de una nota en la revista Humor, comenzaba a ganarse un nombre en la historia del fútbol argentino.

Surgido en Huracán del barrio La france de Córdoba, debutó en la primera de Chaco for Ever, luego de ser cedido por Talleres. Allí sus destacadas actuaciones, hicieron que la dirigencia de la T lo volviera a contratar. En 1981 tuvo una destacada actuación en un equipo cordobés que contaba con figuras como Luis Galván, José Daniel Valencia, Miguel Ángel Oviedo y José Omar Pepona Reinaldi.

Al año siguiente, la dirigencia de Vélez posó sus ojos sobre Cuchu y lo contrató. En el conjunto velezano jugó  entre 1982 y 1987 un total de 185 partidos, marcando 8 goles. Su gran performance permitió, nada más ni nada menos, que Carlos Salvador Bilardo lo convocara al Mundial de 1986, en donde pudo materializar el sueño más grande en la carrera de cualquier futbolista: ser campeón del Mundo.


Ya habiendo levantado la Copa del Mundo, Boca Juniors fue la siguiente escala de Cuciuffo. En el club de la Rivera estuvo tres temporadas, en las que consiguió la Recopa 1989 y Supercopa 1990. Aunque no fue el único grato recuerdo con la azul y amarilla: el 6 de septiembre de 1989 marcó el 1 a 0 definitivo para darle la victoria al Xeneize en el  Superclásico.


Con varios títulos en su haber, a Cuchu le había llegado la hora de probar suerte en el fútbol europeo. Y hacia allá fue. La Liga francesa lo cobijo. Jugó en el Nîmes Olympique y en el Stade de Reims, convirtiendo 8 goles en 94 partidos.  

En la recta final de su recorrido como jugador, Cuchu retornó a su Córdoba natal aunque esta vez no a Barrio Jardín. Se pudo dar el gusto de vestir la camiseta del club de sus amores: Belgrano. En el Pirata tan sólo jugó 14 partidos debido a que una operación de meniscos le puso punto final a su carrera como futbolista.

EL MUNDIAL

José Luis Cuciuffo fue citado por Carlos Salvador Bilardo para jugar el Mundial de México 1986 por su destacada actuación como marcador central en Vélez Sarsfield. Sin embargo, llegó a tierras aztecas siendo una alternativa y no dentro del esquema titular. Cuchu fue ganándose su lugar entre los once con el transcurrir del torneo. En los primeros partidos, frente a Corea del Sur e Italia, el defensor cordobés no jugó ni un minuto. No obstante, en el tercer partido, en la victoria 2 a 0 frente a los búlgaros, Cuciuffo entró en el equipo titular como stopper y nunca más salió. Terminó jugando 5 de los 7 partidos que disputó Argentina y fue pieza importante en la consolidación del equipo campeón. Es más, las crónicas deportivas de la final frente a Alemania lo destacan por su gran actuación.

UN DESENLACE FATAL

Aquel sábado 11 de diciembre de 2004 el destino hizo su jugada más impiadosa. Cuciuffo, había ido a cazar (una de sus pasiones) a Bahía San Blas, a unos 80 kilómetros de Carmen de Patagones, en el sur de la Provincia de Buenos Aires. Cerca de las 19.30 tuvo lugar el absurdo accidente. Cuchu estaba manejando su Chevrolet Blazer con la compañía de su amigo Oscar Alberto Beltramo cuando pisó una vizcachera, lo que provocó un brusco movimiento de la camioneta y que su carabina calibre 22, que llevaba apoyada entre sus piernas y con el cañón apuntando a su humanidad, se disparara. La bala ingresó por el abdomen y destruyó su hígado. Aunque se trató de compensarlo en un primer momento por la gran pérdida de sangre, no hubo mucho más que hacer. Mientras era trasladado al Hospital de Carmen de Patagones, el ex Boca falleció.

Tres días después, una multitud se acercó para despedir sus restos en el barrio cordobés del Cerro de Las Rosas. "Era alguien que siempre tenía una sonrisa en la boca y todo el humor cordobés", lo describió a la perfección Sergio Batista, su compañero de selección. Y de esa forma es como lo recuerdan todos aquellos que lo conocieron. 

miércoles, 2 de agosto de 2017

Se terminan en la cancha


Luego del polémico fallo de la AFA, Riestra y Comunicaciones deberán completar este jueves los 5 minutos restantes para definir quién subirá a la Primera B Nacional. Nada nuevo bajo el sol. En 1946, Newell’s y San Lorenzo disputaron un mini partido de ¡70 segundos!

No será el primer antecedente en el fútbol argentino que un encuentro se reanuda por tan poco tiempo. La AFA se eroga el derecho de reanudar los partidos basándose en el argumento de que “deben definirse en la cancha”, independientemente de los minutos que falten. Y el encuentro entre Riestra y Comunicaciones no será la excepción, más allá del cambio de mando en la Asociación del Fútbol Argentino.

Un partido de 70 segundos

El 27 de octubre de 1946, Newells´recibía a San Lorenzo en el Parque Independencia. El conjunto de Boedo, que luego se consagraría campeón en de ese torneo gracias a su poderío ofensivo, se fue en al entretiempo ganando por 2 a 0, con goles de Pontoni y Silva. Los rosarinos lograron empatar en el complemento con 2 goles de Runzer.
Todo transitaba con total normalidad hasta el minuto 88 cuando el árbitro Osvaldo Cossio anuló el tercer gol de los locales. En medio de las protestas, San Lorenzo emprendió un mortífero contraataque que termino con un centro mal rechazado por Cayetano Nieres, defensor de Newell’s, con destino final en su propio arco.
Fue allí que el caos se apoderó del estadio. Los enardecidos hinchas lograron ingresar al campo de juego para ajusticiar al pobre de Cossio y a los jugadores visitantes.  El juez, astuto, logró escapar por un agujero que había en el alambrado y salió corriendo hacía el Parque Independencia con decenas de hinchas detrás quienes minutos después lograron interceptarlo y propiciarle una feroz paliza. Los simpatizantes armaron una horca improvisada con cinturones para colgar al referí de un árbol. Por suerte para Cossio, tres soldados que llegaron al lugar lograron dispersar a los hinchas. El juez debió ser internado en el Sanatorio Británico de Rosario en donde debió permanecer durante algunos días. Lo insólito fue que, luego de recibir el alta, el árbitro debió escaparse en el baúl de un auto ya que un puñado de hinchas insatisfechos aun lo aguardaban fuera de la clínica.
Pero la consecución de hechos insólitos continuó cuando la AFA decidió jugar los restantes ¡70 segundos! La entidad madre del fútbol argentino, presionada por los intereses de Boca –escolta de San Lorenzo- dio por válido el pedido del conjunto Xeneize.
El 11 de noviembre se completó el mini partido en la cancha de Ferro con 2 mil personas que quisieron ver el escuetísimo partido. Obviamente, el resultado no se modificó y los de Boedo mantuvieron la ventaja. Según las crónicas de la época, los equipos no lograron llegar a pisar el área rival.

La AFA y su particular modo de proceder tienen antecedentes variados de partidos reanudados por 5, 6 y 11 minutos. No obstante, el más inverosímil se dio en aquel 1946. Más de medio siglo después, poco parece haber cambiado al respecto.

martes, 7 de marzo de 2017

El fútbol en colores



Violeta, verde, amarillo, naranja, rosas…No se trata de una fiel descripción de las típicas casas que descansan a la rivera del Riachuelo en el cálido barrio de La Boca. Ni retrata las tonalidades de la paleta con la cual el pintor se gana el mango día tras día. La cuestión no es tan romántica sino que tiene justificaciones más mercantilistas. Hoy la policromía de las vidrieras de las casas de deportes exponen lo que las  marcas hace años vienen sosteniendo: ponerse a tono con la magnitud de los espectáculos deportivos y jugar su propio campeonato del marketing.
El boom de los botines de colores en el fútbol es un fenómeno propio del nuevo milenio. Desde que el fútbol se volcó a las masas, allá por fines del siglo XIX y principios del siglo XX, sus componentes fueron mutando: los torneos, las camisetas, los estadios y hasta las reglas. Lo que se había mantenido intacto hasta entonces había sido el color de los botines. El calzado fue monocromático, solo de color negro. Ese mismo negro que hoy cuesta encontrar en los pies de algún futbolista que deambula por el verde césped.
En 1996 la marca española Joma revolucionó el mercado al introducir una nueva tonalidad en los botines. “El color en el fútbol” fue el nombre de la campaña ideada por Fructuoso López, dueño de la firma.  Nada de flúo, ni fucsias: el primer calzado de color fue blanco. El ambicioso proyecto, en sus primeros momentos, recibió más críticas que aplausos. Los sectores más tradicionales del mundo del fútbol miraban con recelo el osado proyecto, sosteniendo que se acercaba más a unos zapatos de bailarinas de danzas que de futbolistas.
No obstante, lejos de caducar en su intento, López, como buen empresario y viejo conocedor del rubro, redobló la apuesta: consiguió que dos figuras de la selección de España usaran las botas que su empresa había diseñado. Alfonso Pérez, jugador del Betis, se calzó los blancos y Fernando Morientes, del Real Madrid, hizo lo propio con los rojos. Aunque Joma había dado el punta pie inicial, el negro aún seguía predominando en los calzados de fútbol.

Las grandes marcas, tras los pasos de Joma en la “moda arcoíris”
Si bien existían otras marcas importantes (Puma, Le Coq Sportif ), a finales de los noventa, Adidas dominaba el mercado de la indumentaria del futbol. Pero fue allí que a la legendaria firma alemana le iba a salir un feroz competidor, con el que debería repartir la torta de ingresos y luchar codo a codo por ver quién sería la marca número uno del planeta. Nike se posicionó como el rival a vencer por Adidas. Tanto las grandes como las medianas empresas deportivas, apoyadas en el desarrollo tecnológico, necesitaron seguir los pasos de Joma para no quedar atrás de sus competidoras.
La aceptación en el público fue aumentando considerablemente y las marcas empezaron a pagar suculentos contratos a sus máximas figuras para promocionar sus productos. Nike, con el gordo Ronaldo a la cabeza, lanzaron los Mercurial azules cromados para el Mundial de Francia 1998. Casi al mismo tiempo, Adidas no quiso ser menos y diseñó los Predators blancos con detalles rojos que llegaron al mercado con la imagen de David Beckham.
Ya a principio del siglo XXI el aluvión de botines coloridos fue mayor y fueron variando las tonalidades con mayor frecuencia. Gerardo Molina, experto en marketing deportivo de la consultora Euroméricas Sport Marketing sostiene que “ya no hay botines negros porque representan lo uniforme, lo popular y lo antiguo. Y eso vende menos que lo distinto. Por eso, las marcas los lanzan cada vez más diferenciados y personalizados. Hoy los botines son también objetos de moda y de glamour”.
Como el Quijote luchando contra los molinos de viento, la dirigencia del Manchester City decidió, hace un tiempo hasta acá, darle batalla a la moda: el conjunto inglés prohibió que los chicos de sus divisiones menores usen botines de colores.  El jefe de la Academia Citizen, Jason Wilcox, señaló que esta medida ayudará a crear jóvenes más humildes. "Queremos que la gente pueda representar a Manchester City de la manera correcta. No hay nada peor para mí que para ver a un futbolista de alto perfil, que no tiene modales o el respeto a otras personas", sentenció.
Los botines, resistentes al cambio durante mucho tiempo, fueron vencidos, convirtiéndose en objetos camaleónicos víctimas de la voracidad del marketing. En los estadios, en las casas de deporte y en potreros; desde Cristiano Ronaldo y Messi hasta el grupo más amateur de amigos; desde el habilidoso número diez hasta el más patadura del equipo. El fútbol vive una invasión multicolor en donde, cada tanto, el negro pide permiso. 

miércoles, 1 de febrero de 2017

Cuando lo absurdo es la norma

Luego del Mundial de Sudáfrica 2010, el gobierno norcoreano expuso a un increíble castigo a sus jugadores por "defraudar la confianza del líder". Por aquellas latitudes el fútbol es rehén de las embestidas del poder.




Todo es paradójico en la República Popular Democrática de Corea o comúnmente conocida como Corea del Norte. Parte de su nombre oficial (“Democrática”) poco tiene que ver con la realidad de un país en donde más de 80 mil presos políticos sufren a diario inadmisibles atropellos en los campos de concentración. Las libertades políticas e individuales son concebidas como piezas del relato capitalista occidental que buscan socavar las altas esferas del poder político. La vida de los norcoreanos es manejada por un despotismo sustentado, en gran parte, por la formidable propaganda estatal. Lógicamente, su selección de fútbol no es ajena a una sociedad que habita en la opacidad, la beligerancia, y que hace del culto al líder, su forma de vida
El fútbol en Corea del Norte responde a las políticas de hermetismo que baja su el gobierno: todo es puertas adentro. Los clubes y la liga son patrimonios del estado. Los equipos norcoreanos no compiten en torneos internacionales y sus jugadores, salvo contadas excepciones, tienen prohibido abandonar su tierra para progresar deportivamente. Y si así lo hiciesen, el régimen los obliga a girar el 70 por ciento de su sueldo y les retiene documentación privada.

Mundial 2010


Uno de los momentos más inverosímiles se vivió hace 7 años. El conjunto nacional coreano, después de 44 años, logró clasificarse al Mundial de Sudáfrica aunque la performance en la copa no fue la mejor: perdió 1-2, 0-7 y 0-3 frente a Brasil, Portugal y Costa de Marfil, respectivamente. Sin embargo, como sucede muy a menudo, las autoridades de ese país le dieron un tinte político a un hecho estrictamente deportivo. El régimen del dictador Kim Jong-Il les propició un reto a sus jugadores por “defraudar la confianza del líder”, debido a que no cumplieron con la obligación de llegar a Cuartos de Final como en 1966.
“Los jugadores pagaron por el delito de traicionar la confianza del Querido Líder tras una deshonrosa participación en Sudáfrica”, fue el comunicado oficial. Así de claro. Así de absurdo.Los jugadores (o “pseudodelincuentes”, según la visión del régimen) fueron sometidos al escarnio público, luego de exponerlos en el Palacio de la Cultura Popular de Pyongyang (capital norcoreana) y permanecer de pie durante seis horas mientras eran abucheados por el público. El técnico, Kim Jong Hoon, fue quien se llevó la peor parte ya que además debió cumplir trabajos forzados. Los únicos que no debieron pagar tributo al líder fueron An Yong-hak  y Jong Tae-se. Este último es recordado por llorar en el partido inaugural mientras sonaba el himno de su país. Temiendo por su seguridad y para evitar cualquier tipo de humillación, estos jugadores volaron sin escalas de Sudáfrica a Japón, ya que ambos jugaban en equipos de la liga nipona.
Más allá de algún intento estéril de la FIFA impulsado por los organismos de Derechos Humanos para mejorar la situación de los jugadores norcoreanos, la realidad en el país es, desde hace años, inmutable. Sin lugar para desavenencias, lo acontecido en 2010 es solo el reflejo de una nación que vive en las sombras de la sumisión, y que hace de lo absurdo, la norma.

jueves, 12 de enero de 2017

Metamorfosis mundial


Hace algunos días la FIFA decidió extender,  a partir de 2026, el cupo de participantes de la Copa del Mundo de 32 a 48. Desde el primer Mundial jugado en Uruguay en 1930 hasta estos días existieron cambios de todos los colores y todas las formas de disputa: de 13, 14, 16, 24 y 32 equipos. Con eliminación directa y sin ella. Con invitaciones. Con zonas de 2, 3 o 4 equipos hasta en un mismo torneo. Grupos de todos contra todos y hasta casos de clasificaciones dirimidas bajo el azar de una moneda. Así fue mutando la Copa del Mundo desde sus inicios.

1930. Sede: Uruguay. Cantidad de participantes: 13
Los equipos se dividieron en 3 grupos de 3 equipos y uno de 4. Los mejores de cada grupo pasaban a la semifinal. 

1934. Sede: Italia. Cantidad de participantes: 16
Por la gran demanda de equipos interesados en participar, la FIFA crea un sistema de clasificación previo al Mundial y extiende el cupo del mismo. La novedad estuvo en que no hubo grupos y por primera vez se utilizó el método de eliminación directa. De no resolverse el empate dentro de los 90 minutos reglamentarios y la prórroga de 30 minutos más, al día siguiente debía disputarse un nuevo encuentro hasta que haya un ganador.

1938. Sede: Francia. Cantidad de participantes: 15
El formato de competición fue el mismo que en Italia 1934. Suecia, por no tener rival en Octavos, pasó directo a Cuartos.

1950. Sede: Brasil. Cantidad de participantes: 13
Se dispuso volver al sistema implementado en Uruguay 1930: los 13 participantes se dividieron en 2 grupos de 4, uno de 3 y uno de 2. Por primera vez, se instaló el sistema de liguilla de todos contra todos en la fase final, formada por los ganadores de cada grupo.

1954. Sede: Suiza. Cantidad de participantes: 16
El formato de organización fue algo más parecido a como lo vemos por estos días. 4 zonas de 4 equipos, de los cuales acceden a la fase final los 2 mejores de cada grupo. Sin embargo, no se enfrentaban todos contra todos en el grupo, sino que cada equipo disputaba 2 partidos en la Fase inicial.  Luego, comenzaba la eliminación directa desde Cuartos de Final.

1958. Sede: Suecia. Cantidad de participantes: 16
El Mundial se disputó igual que en Suiza 1954, con la salvedad que se implementó en esta Copa del Mundo, el sistema de todos contra todos en los grupos. Algunos seleccionados disputaron 4 encuentros en la primera fase, ya que en caso de empate en cantidad de puntos, los equipos debían desempatar jugando un nuevo partido.

1974. Sede: Alemania. Cantidad de participantes: 16
Si bien la cantidad de equipos se mantenía, parte del formato cambió a partir de este Mundial. El sistema de disputa en la primera ronda se mantuvo, aunque en la Fase Final ya no se utilizaba la eliminación directa desde Cuartos de Final sino que, a los mejores 8 equipos (2 mejores de cada zona) se los repartía en 2 grupos. Allí, los mejores de cada zona disputaban la final, y los segundos, el tercer y cuarto puesto.

1982. Sede: España. Cantidad de participantes: 24
Se agranda el cupo de 16 a 24 selecciones y con ellos el sistema de disputa. La primera fase se dividía en 6 grupos de 4 selecciones cada uno, de los cuales  los 2 mejores equipos pasaban a la segunda fase. Esta fase estaba compuesta por 4 grupos de 3 equipos, donde el mejor de cada zona pasaba a disputar la semifinal.

1986. Sede: México. Cantidad de participantes: 24
Si bien la cantidad de selecciones se mantuvo, el formato volvió a cambiar. De los 6 grupos de la fase inicial, accedieron los 2 mejores y los 4 mejores terceros de cada zona. Con las 16 selecciones en la fase final, comenzó la fase de eliminación directa.

1990. Sede: Italia. Cantidad de participantes: 24
El formato de competición se mantuvo igual al del ‘86. Sin embargo, el Mundial de Italia tuvo la particularidad de la intervención del azar para definir el pasaje a la segunda ronda: Irlanda y Holanda, que conformaban el grupo F, empataron en igualdad de puntos, goles a favor y en contra, y resultado entre ambos. Por este motivo, la FIFA tuvo que apelar a la moneda para desempatar. El favorecido fue Irlanda.

1998. Sede: Francia. Cantidad de participantes: 32

He aquí el último gran cambio en el formato de disputa de las Copas del Mundo. En Francia ’98 la cantidad de participantes pasó de 24 a 32 tal cual se mantiene hoy en día. El modelo de competición consistió en el diagramado de 8 grupos de 4 equipos cada uno. La segunda fase, se disputó bajó el modelo de eliminación directa.

viernes, 12 de agosto de 2016

El Personaje: Orestes Katorosz

Fue modelo, periodista,  actor, bombero y hasta dirigió la primera de All Boys. Llegó al fútbol de manera poco convencional e implementó una curiosa metodología de entrenamiento basada en terapias alternativas. Su máxima virtud fue su perspicacia para codearse con políticos, artistas y personalidades de Hollywood. Aquí la historia de un personaje tan singular como su nombre.

Pocos son los que lo recuerdan. Algún que otro futbolero de memoria prodigiosa o de raíces blancas y negras. Su paso por All Boys como DT fue tan efímero que no muchos asocien su nombre con una pelota de fútbol. Y quienes lo hagan no será seguramente por sus aportes a la táctica y la estrategia, sino por el personaje que circunda a Orestes Katorosz.
"Casi me levanto a Cindy Crawford" es una tanta de las frases en el haber de Orestes que lo pinta de cuerpo entero. El hombre de los mil empleos fue, entre tantas cosas, corresponsal de guerra, bombero, periodista, locutor, modelo y también director técnico. Pero para comenzar a entender la excentricidad de este personaje, comencemos explicando quién fue Kastorosz antes de su llegada a la dirección técnica de All Boys, allá por el 2000.
Orestes Kastorosz nunca jugó al fútbol de manera profesional.  Su escuálido currículum deportivo solo contaba con algunas participaciones en equipos amateurs y un puñado de pruebas en el Cosmos de Nueva York, en donde tuvo la suerte de compartir prácticas con Frank Beckenbauer. Ya retirado de las canchas, supo ser ayudante del cuerpo técnico de la selección de Australia en las Eliminatorias al Mundial de Estados Unidos 1994.
Su vida extradeportiva, en cambio, abarca un sinfín de anécdotas que lo convirtieron en un personaje singular. Fue periodista  y locutor en la Argentina y el exterior. Llevó a cabo el duro oficio de ser corresponsal en diferentes países de Latinoamérica en época de guerrillas. Fue productor en diferentes programas y hasta modelo publicitario de comerciales en América, Estados Unidos y Europa. En su rol actoral compartió elenco con Rodolfo Ranni, Adrián Suar, Carlos Calvo, Raúl Taibo, Mariano Martínez y Natalia Oreiro. Y como si eso no le alcanzara, Orestes quiso ponerle una pizca más de vertiginosidad a su vida y decidió, entre tras cosas, ser jardinero de famosos e incluso “internarse” en un cuartel de bomberos en Nueva York para experimentar bien de cerca la convivencia con el peligro.
La parte más jugosa del ex técnico de All Boys está en su sagacidad para perseguir artistas y famosos.  Así contaba en una nota publicada en Página 12, en el 2000, su encuentro con Frank Sinatra: “Lo encontré en un teatro y me puse a charlar. El tipo me dio pelota y se armó una conversación interesante. Hablamos más de media hora, nos fuimos del teatro y no sé adónde me quería llevar. Pero yo estaba con mi novia y no la podía dejar. Tuve que saludarlo, chau, chau, y nunca más”. El hombre que entrevistó a Clinton vestido de Cristóbal Colón y autodeclarado amigo de Borges también evocaba, en aquella entrevista, su affaire con Cindy Crawford: “Me presenté como el embajador argentino. Ahí le dije que estaba agradecido de que estuviese en el país y le pedí un beso en nombre del hombre argentino. Después la seguí, la invité a salir y le dejé mensajes en el contestador. Estuve cerca, pero no pude engancharla porque ya tenía un programa hecho”.


Su etapa como técnico de All Boys
Como pocas cosas en su vida, la llegada de Katorosz a la dirección técnica no se dio bajo los carriles normales. Con un currículum futbolero poco plausible para el puesto, un grupo económico vio el negocio más allá del desafío deportivo: desembolsó  40 mil pesos por mes (importante suma en ese entonces) y lo colocó en el conjunto de Floresta. Los inversores apelaron a su perfil alto y su extraña metodología de trabajo, que consistía, entre tantas cosas, en largas jornadas de meditación y alteración en los números de las camisetas para confundir a los rivales en las marcas. Se sabía que si los buenos resultados llegaban, los márgenes de ganancias serían exponenciales. Pero nada de eso ocurrió.
Luego de 8 partidos y de cosechar 12 puntos sobre 24, las duras peleas internas con su propio cuerpo técnico lo alejaron del puesto. Fiel a su estilo, Orestes se fue de la dirección técnica no sin antes disparar contra lo que hasta ese entonces había sido su grupo de trabajo: “Se me reveló mi gente: primero Sánchez -ayudante de campo-, ahora Viana – el preparador físico- me quiere serruchar el piso”.
De naturaleza excéntrica y espíritu aventurero, Orestes Kastorosz fue una de las tantas rarezas que guarda la historia del fútbol argentino en su haber.


martes, 5 de julio de 2016

El extranjero


En 1942 el escritor Albert Camus publicó “El Extranjero”, una novela que tiene como protagonista a un hombre que se encuentra alienado de sí mismo y de una realidad que lo rodea y que siente que no le corresponde. Si cualquier guionista de estos tiempos quisiera hacer una remake de esta obra, tendría material más que suficiente con el momento que le toca padecer una vez más a Lionel Messi con la celeste y blanca. 
Pasó una nueva final y la foto es la misma que la de hace un año en Santiago de Chile, hace dos, en el Maracaná, y la de hace nueve en Maracaibo. Leo cabizbajo, apesadumbrado, con lágrimas en los ojos, buscando alguna respuesta en lo más recóndito de su cabeza. Pero no. Las respuestas no llegan. Por lo menos no ahora. Seguirá sin entender por qué siendo el mejor del mundo no puede darse ese gusto: gambetear al estigma que le propicia la más pegajosa y férrea marca personal que cualquier otro rival le puede hacer jugando con la Selección.
La tristeza y la desazón resurgen en su interior porque siente que falló otra vez. Cree, equivocadamente, que les falló a los argentinos pero que principalmente le falló a Lionel Messi. Siente que la Selección no es para él. Su espejo, nuevamente, le devuelve la imagen de lo que no es. Messi se siente un extranjero en su propio cuerpo. 
Pero a Leo –sí, tengo el tupé de tutearlo aunque no lo conozca- le duele también ser un extranjero en su tierra. Ser insultado por parte de su pueblo. Ser rotulado increíblemente como miembro del club de “los cebollitas”. Le duelen las finales, los insultos, el desprestigio y las injusticias. Le duele el apremio que tienen que pasar sus familiares y allegados, después de cada final. 
Le encomendamos a Messi la injusta y pesada tarea de hacernos felices. De alejarnos, por un rato, de nuestras miserias. De ganar un título. Le exigimos cómo tiene que sentir la camiseta y hasta cómo tiene que cantar el himno. En parte porque seguimos viviendo de la nostalgia del pasado: tenemos aún la inmaculada imagen de Diego gambeteando ingleses y convirtiendo el mejor gol de la historia. Lo recordamos insultando a los italianos mientras chiflaban nuestro himno y le pedimos a Lionel que haga lo mismo. La sombra de Maradona está agazapada y aparece ante cada nueva frustración. No toleramos que Messi no sea Diego. Porque para la lógica argentina Maradona fue lo que hizo, y Messi es lo que no hizo. 
Nos olvidamos de lo que es. El mejor de todos hace casi diez años. Pero lo más importante es que lo hace con honestidad y humildad. Vivimos en una época de un mundo hiperglobalizado en donde las figuras del deporte mundial son más respetadas que los propios líderes políticos. Messi, sin quererlo, baja ese mensaje a los jóvenes. De esfuerzo, de amor a lo que se hace, pero sobretodo de humildad y perfil bajo. Entonces me dirá un detractor “a mí que mi importa como es afuera de la cancha, yo quiero que gane algo con la Selección”. Yo le respondo que eso está en cada uno. Para quien escribe importa y mucho. Porque hablamos de un personaje público que llega a millones de jóvenes. Que lo adoran en India, Australia, España o Corea. Que aglutina multitudes a donde va. No solo es un ejemplo por lo que hace en el terreno de juego sino fuera de él. Concibo personalmente que el deporte es un arma loable para sacar a los jóvenes de la calle y una herramienta noble para inculcarles valores. Y para eso, nada mejor que un referente (y encima argentino) que pregone muchos de esos valores. 
Propongo que cuando pongamos en tela de juicio su “argentinidad” nos acordáramos que él eligió jugar para el país que le negó pagarle el tratamiento para su enfermedad. Que le dijo que NO a la Selección de España, a pesar de tener a todos sus compañeros de Barcelona jugando allí. Que se perdió el nacimiento de su segundo hijo para jugar un AMISTOSO con la Argentina. Que ante la difícil situación que tuvo que vivir ante la Justicia española, él eligió hacer miles de kilómetros para jugar con la celeste y blanca un AMISTOSO frente a Honduras. 
Ayer pegó el portazo y ojalá sea solo una advertencia. Las derrotas, el bochornoso presente en AFA, las críticas despiadadas lo condujeron a esta decisión. Ahora será momento para la reflexión.
No propongo dar lecciones de moralidad ni soy quien para hacerlo. Cada uno disfruta a su manera al deportista que quiera. ¿A Messi se lo puede criticar? Claro que sí, pero sería saludable que sea en el marco de lo futbolístico y dejando de lado las arremetidas chauvinistas. Porque el diez se encarga de jugar al fútbol (y vaya si lo hace bien) y no de recuperar las Malvinas. 
Messi probablemente volverá porque ama a su Selección. Para ese entonces, querrá, más que nadie, lograr lo que tanto anhela, y de una vez por todas, dejar de sentirse un extranjero en su propio cuerpo.

jueves, 24 de marzo de 2016

Historias del horror

Antonio Piovoso fue el único futbolista de Primera División desaparecido por la última y más sangrienta dictadura militar. Fue arquero de Gimnasia de La Plata, donde jugó tres partidos aunque ninguno de ellos como titular. Compañero de Gatti, hoy a 40 años del golpe recordamos su singular historia que se manchó de horror así como la de otras 30 mil personas.


Antonio Piovoso junto al Loco Gatti en Gimnasia



El 6 de septiembre de 1977 un grupo de oficiales armados vestidos de civil irrumpieron en el estudio de arquitectura 2a&2i de las galerías Williams, ubicadas en la calle 8 en la ciudad de La Plata. Tomaron por sorpresa a los empleados y sin muchos preámbulos, y con una brutalidad característica de un estado represor, los agentes detuvieron al personal que se encontraba en las oficinas. Buscaban a Jorge Martina, un arquitecto militante del Partido Comunista. Pero el destino quiso que fuese Antonio Piovoso quien estuviese en el lugar y en el momento equivocado. El Tano, que no era más que un simple estudiante de arquitectura, fue víctima del atropello militar. Mientras le propinaban una feroz golpiza a Martina en el suelo, los uniformados le juraban a Piovoso: “A vos también te vamos a llevar por pelo largo”, según relató Moiranio, amigo y testigo del Tano en el Juicio. Y así fue. Desde aquel día no se supo nada más ni de él ni de Martina.
    Pero su historia ligada al fútbol arrancó mucho tiempo antes. Piovoso hizo todas las inferiores en Estudiantes de La Plata(en donde no pudo debutar) para luego cruzar de vereda y recaer en Gimnasia. Allí sería tercer arquero, suplente del Loco Gatti y de Daniel Guruciaga. Pero tan peculiar como efímera fue su carrera que solo disputó tres partidos en Primera y ninguno de ellos como titular. Su debut fue el 19 de abril de 1973 en la derrota del Lobo contra Argentinos Juniors en La Paternal, entrando a los 41 minutos por el lesionado Guruciaga. Así, como una especie de maldición, jugó dos partidos más contra All Boys y Rosario Central respectivamente (en ambos reemplazó a Gatti) en los cuales también su equipo se vio derrotado. Para colmo, sus actuaciones, según reflejan las crónicas de la época, no fueron las mejores. Ese fue el principio del fin. El arquero no volvería a atajar en un partido de Primera División. Pero lejos de alejarse del fútbol, el Tano trató de reconstruirse jugando en la Liga del interior de Buenos Aires: Atlético Mones Cazón, Athletic de Azul y Nación de Mar del Plata fueron los equipos elegidos.

Un año antes de su desaparición, Piovoso decidió retirarse del fútbol para poder completar más raudamente sus estudios universitarios (estaba cursando quinto año en la Facultad de Arquitectura de La Plata). No obstante, sus sueños se desmoronaron aquel 6 de septiembre de 1977 en manos del grupo comando del ejército. Una historia que carece de notoriedad de la cual el fútbol no puede ni debe olvidar.

viernes, 18 de diciembre de 2015

Haciendo historia: La tarde que River goleó al Barcelona

El 9 de julio de 1964, River y Barcelona se enfrentaron en un encuentro amistoso válido por la Copa Iberoamericana. En el estadio Monumental, el Millonario vapuleó 5 a 1 al conjunto español en un partido cargado de polémicas.
En el invierno de 1964, se llevó cabo un cuadrangular amistoso en donde River, Boca, Barcelona y Botafogo de Brasil fueron los equipos participantes. En la primer jornada del torneo, el Millonario y el Barcelona se vieron las caras en un partido que concentraba la atracción del ojo futbolero.
El campo de juego del estadio Monumental lucia barroso y poco propicio para desarrollar un buen juego. Las intensas lluvias y el frío no conspiraron contra la masiva concurrencia del público que agotó las entradas y permitió una recaudación cercana a los 9.945.000 pesos
La mano comenzó torcida para los locales, ya que en menos de 10 minutos estaban abajo en el marcador gracias al tanto de Chus Pereda. Con la ventaja, el Barcelona apostó por un esquema defensivo, retrasó todas sus lineas y le cedió por completo la posesión del balón a su rival. Allí, River comenzó a crecer en el desarrollo del partido y logró empatar a través de Ermindo Onega. Luego, la polémica se instauró de lleno en el campo y el árbitro Ventre se convirtió en actor principal cuando sancionó un penal dudoso a favor de River. Allí, el defensor catalán Ferran Olivella, enfurecido, arremetió contra el juez a empujones y fue expulsado y retirado del campo por la policía. Pero el bochorno recién comenzaba. Porque Luis Artime marcó el segundo en clara posición adelantada. Entonces fue en el entretiempo, camino al vestuario, que Chus Pereda, furioso, increpó al árbitro haciéndole señas de que éste tenía una severa locura. Ventre no dudó y dejó al conjunto blaugrana con 9 jugadores. Esto provocó una nueva reacción del jugador español quien tuvo que ser parado por efectivos policiales por querer agredir al juez.
Ya en el segundo tiempo, en un partido totalmente desvirtuado de 11 contra 9, solo quedo tiempo para que River logre un histórico resultado y consume la goleada: Roberto Matosas, Onega nuevamente y Enrique Fernández ampliaron el marcador.
Mas allá de lo que ocurrió aquel 9 de julio de 1964 , River y Barcelona se enfrentaron también en 1961 y 1969. El primero por el Trofeo Ramón Carranza con triunfo de los catalanes por 2 a 0, y el segundo en un empate sin goles por la Copa Costa del Sol. En un historial con paridad, el partido del próximo domingo será el que desempate. Nada más ni nada menos que en el contexto de una final del Mundial de Clubes.

miércoles, 4 de noviembre de 2015

Argentinos Juniors y sus orígenes


    Argentinos Juniors se fundó en el barrio de Villa Crespo bajo el nombre de Asociación Atlética y Futbolística Argentinos Unidos de Villa Crespo, el 15 de agosto de 1904.
La idea de crear un club nació después de jugar un partido entre Mártires de Chicago y Sol de la Victoria. Finalizado del mismo, los jóvenes del barrio, que conformaban Mártires de Chicago, invitaron a sus rivales a sumarse a la iniciativa y así 15 de agosto de 1904 se funda la institución.
Días después, aquellos jóvenes, decidieron abreviar su nombre a Asociación Atlética Argentinos Juniors, para que dicho rótulo pudiese entrar en el sello distintivo. Paradójicamente, el Bicho no lleva consigo el nombre de "Club" sino de "Asociación" ya que estos muchachos, con fuertes principios socialistas, sostenían que la palabra "club" era exclusiva y sectaria, ante la idea de hacer una institución abierta al común de la gente.
    Los primeros colores de la camiseta fueron verde y blanco a rayas verticales. Pero el auge del movimiento socialista en Argentina y América Latina en esos días, con la elección del joven Alfredo Palacios como diputado nacional, terminó de convencer a los muchachos de que el color de la camiseta debía ser rojo con vivos blancos.
    El asentamiento del estadio no resultó fácil. Al comienzo, y luego de una ardua búsqueda, los muchachos consiguieron hacer de local en distintos terrenos ubicados en Villa Crespo y Caballito. Tiempo después, recayeron en Villa Ballester y Urquiza, para luego retornar definitivamente a la zona de origen. En 1926, y a raiz de la crecimiento social de la institución, se debió construir una cancha con mayor capacidad, ubicada en la Avenida San Martín y Punta Arenas. En 1939, por exigencia de la AFA, se hizo en La Paternal un estadio aun más grande, capaz de albergar a más espectadores. Fue el propio estadio de Juan Agustín García, Boyacá que vio debutar nada más ni nada menos que a Diego Maradona. Esta cancha mantuvo su estructura con tablones de madera hasta 1983, y luego de 20 años de localías fugazes, se construyó el actual estadio Diego Armando Maradona de cemento.
    Talentos como el mismisimo Maradona, Claudio Borghi, Sergio Batista, Fernando Redondo, Esteban Cambiasso, Andrés D´alessandro, Juan Román Riquelme, entre otros, formaron parte de la rica historia del Bicho. Historia de alegrías y sinsabores. De titulos y descensos.

miércoles, 21 de octubre de 2015

A 39 años del debut de Diego

El 30 de octubre de 1976 debutaba en la Primera División del fútbol argentino Diego Armando Maradona.
No había hecho aun su aparición pero sin embargo la vieja cancha de Juan Agustín García y Boyacá lucía casi repleta. La gente se congregó masivamente. Es que se hablaba por los pasillos del club de un jovencito categoría 60 que la rompía en las divisiones infantiles. Era zurdo, jugaba de 10 y tenía una frondosa melena casi inconfundible. Era el mismo pibe que divertía a los hinchas en el entretiempo haciendo malabares con la pelota. Era, también, el mismo que formaba parte de aquel destacado equipo juvenil del Bicho apodado los "Cebollitas" y que conducía Francisco Cornejo.
Aquel miércoles la mano venía torcida para Argentinos Juniors. Perdía 1 a 0 frente a Talleres y en el entretiempo el técnico, Juan Carlos Montes, le preguntó al joven: "Nene, ¿te animás?". La respuesta fue un "sí" tímido pero contundente. Sin miedos ni titubeos en la modesta voz del juvenil. El DT le respondió: "Bueno, entrá, jugá y la primera pelota que agarrás, tirá un caño". El nene llamado Diego Armando Maradona entró con la número 16 por Rubén Giacobetti. Así como ingresó acató a rajatabla el pedido del entrenador. El caño se hizo efectivo en la primer jugada que tocó. Sí, como si fuera solo cuestión de proponérselo y ya. Quienes estuvieron aquel día en la cancha aseguran que el crack mostró pinceladas de genio. Se notaba la diferencia con el resto, aun con sus escasos 15 años. Ya en su segundo partido se adueño de la camiseta que mejor le calzó y que nunca más largó: la número 10.


martes, 23 de junio de 2015

Cerrado por robo

Debido a la profunda crisis económica, el pasado lunes, el Parma FC dejó de existir. Aquel histórico club que supo estar en la élite del fútbol europeo en los años 90, fue víctima de manejos fraudulentos, vaciamiento institucional y negocios turbios que lo llevaron a la bancarrota. En Memorias Futboleras desandamos el camino de este triste final.





       Entre la cordillera de los Apeninos y la llanura del río Po, se encuentra una pequeña ciudad de 180.000 habitantes conocida en el mundo por dos de sus mayores exponentes: la empresa alimentaria Parmalat y el Parma Fútbol Club. Es domingo 22 de febrero de 2015 y el frío castiga de manera impiadosa al norte de Italia.  Los Tifosi del Parma le ponen el pecho a la gélida mañana y encaran su periplo hasta el Ennio Tardini, su estadio, en donde deberán jugar una nueva fecha del Calcio contra el Udinese. A estos locos no los detienen ni las bajas temperaturas ni el mal momento deportivo/institucional que vive el club. Sueñan con que los tres puntos queden en casa y así empezar a escalar posiciones en una tabla que lo tiene en la última posición.         
          El puñado de hinchas que osaron llegar hasta la cancha nota que algo no anda bien. El estadio vacío y la ausencia de clima de partido hacen presagiar a los Tifosi de lo peor.  Minutos después se enteran que su equipo no saldrá a jugar el encuentro por la grave crisis  económica que vive la institución.  El Parma no puede afrontar ni los costos para abrir su estadio. Así los rostros pintados de azul y amarillo se desdibujan y se tiñen de tristeza, desesperanza y desolación. El aroma a desamparo resulta insoportable y la crisis se vuelve endémica.        
            Desde aquel domingo de febrero comenzó una severa agonía que se prolongó hasta el día de ayer. Una muerte lenta y dolorosa de un club que supo estar en la cima de Europa ganando, en la década del 90,  Copa UEFA, Recopa y Supercopa. La grave crisis económica lo llevó a su desaparición. Los directivos del club, extraordinarios saqueadores, fueron los encargados de cavar la propia tumba del Parma, mientras que la Justicia italiana fue la responsable de sacarle el respirador, considerando su estado irreversible.         
"Chiuso per rapina", "cerrado por robo" en italiano
         Para comprender lo sucedido hay que decir que el conjunto en donde brillaron alguna vez Crespo, Ortega, Verón, entre otros, tenía una deuda de 218 millones de euros que se hacía insalvable. El incremento del pasivo comenzó a gestarse cuando la empresa Parmalat, dueña del club, entró en quiebra debido a un fraude financiero causado por Calisto Tanzi, fundador y presidente compañía, en 2003. Tanzi, también presidente del Parma, fue detenido y acusado de dibujar en sus balances una deuda de 14,3 millones de euros y por el blanqueamiento de dinero en las Islas Caimán, bajo una suma de 3.950 millones de euros.      
      El emporio se vino abajo y el club sintió el cimbronazo de lleno. Las deudas, las sanciones, el malestar en los jugadores y empleados empeoraban día a día. La Justicia italiana, advertida del creciente pasivo, declaró en bancarrota al Parma y autorizó la venta del club a un precio de 20 millones de euros.  En un principio, los candidatos para hacerse cargo del plan de salvataje fueron tres: el empresario Giampietro Manetti, Parma FC SPA de Giuseppe Corrado, y Parma Calcio SPL de Mike Piazza. Los dos últimos se bajaron ya que habían manifestado no poder hacerse cargo de las excesivas deudas que tenía la institución. Así Giampietro Manetti, quedó como único aspirante y, allanado el camino, solo tuvo que poner un euro para comprar al Parma.
       El 6 de febrero de 2015, Manetti asumía la presidencia con un discurso poco congruente con las acciones llevadas a cabo tiempo después. “Vamos a pagar todo. Es nuestro deber respetar los plazos para pagar los impuestos y los sueldos. Vamos a sumar a otras empresas, italianas y extranjeras”, sostenía. Lejos de ser el salvador, cayó en los vicios de sus antecesores. Las deudas con los jugadores no se saldaron, el equipo sufrió la quita de puntos por deficiencias administrativas y económicas y fue prohibido para jugar la Europa League. “Es muy difícil ver al Parma en esta situación. Si el primer equipo está luchando, imaginate nosotros”, decía Hernán Crespo, técnico del plantel juvenil por aquel entonces. Los hechos calamitosos para el Parma se sucedían en un efecto cascada. El 18 de marzo de este año, el dueño del club era detenido por “asociación ilícita, fraude informático y lavado de dinero”.  Los capitales (4,5 millones de euros) que Manetti se procuraba conseguir provenían de una organización criminal. Un día más tarde, el Fiscal y los acreedores pidieron la quiebra del club. “La situación de insolvencia es irreversible”, se murmuraba en el recinto. 

         Con un club en donde los propios jugadores lavaban sus camisetas, los vestuarios no contaban con agua caliente y los micros que transportaban a los futbolistas estaban confiscados, poco quedaba hacer. La Justicia italiana dio de plazo legal hasta el 22 de junio de 2015 a la espera de una oferta de compra que salve a la institución. Nada de eso ocurrió y el Parma deberá refundarse con otro nombre y comenzar a jugar en la Serie D. La historia grande del Parma fue arrebatada con manejos espurios, fraude y deshonra. Serán los hinchas de la ex Parma los encargados de hacer resurgir al club y soñar con volver a ser lo que alguna vez fueron.

Épocas de gloria

El Parma fue fundado el 27 de julio de 1913 bajo el nombre de Verdi Football Club (en honor al famoso músico). Meses después, el nombre cambiaría por siempre a Parma Fútbol Club. El conjunto Parmensi tuvo su época dorada en la década del 90. Por aquellos años contó entre sus filas con jugadores como Hernán Crespo (máximo goleador en la historia del club), Ariel Ortega, Juan Sebastian Verón, Buffon, Cannavaro, Cassano, entre otros. Ganó, a nivel internacional, dos Copa UEFA, la Supercopa y la Recopa de Europa. En el plano doméstico se hizo de tres Copa de Italia y la Supercopa italiana. Lejos en el tiempo quedaron esas proezas noventosas. 

jueves, 11 de junio de 2015

Las 10 anécdotas de la Copa América

Esta noche comienza en Chile la 44ta edición de la Copa América y en Memorias Futboleras repasamos las diez historias más increíbles en casi un siglo de competición continental. Desde un equipo que abandonó el campo de juego por el descontento con un fallo arbitral, hasta un futbolista que pasó de ser espectador a jugador en cuestión de minutos y definió la historia de un partido.




En 1916, se jugó la primera edición de la Copa América, siendo éste el torneo de selecciones más antiguo del planeta. Por aquel entonces la competición era llamada Torneo Sudamericano debido a que sólo lo disputaban los países de dicha región. Recién en 1986, la CONMEBOL decidió que se dispute con la participación de selecciones de la CONCACAF como invitadas. Cambiado el formato y la cantidad de participantes, el certamen pasó a llamarse Copa América.
En el inicio de la competición, reinaba la desorganización. El fútbol entendido como un espectáculo comenzaba a dar sus primeros pasos y eso se notaba: jugadores amateurs, reglas poco claras y un desorden notorio, dieron lugar a un sinfín de irregularidades y hechos insólitos que, casi cien años después, parecen irrisorias. A continuación recopilamos las diez historias más destacadas.

1)    De la cancha al trabajo. en la copa jugada en 1917 en Uruguay, la Selección argentina ganó los primeros dos partidos. El conjunto nacional venció a Brasil por 4 a 2 y a Chile por 1 a 0. Luego de sendas victorias, los jugadores regresaron a Buenos Aires ya que, al ser jugadores amateurs, debían volver a sus trabajos. Regresaron a Uruguay para la final que debían disputar con el local. Con el tiempo que los apremiaba, desembarcaron en la costa uruguaya poco tiempo antes del comienzo del partido. Al final, los celestes se alzaron con el trofeo al vencer a los nuestros por 1 a 0.
2)    Muerte. La alegría no fue completa para los uruguayos en aquel Sudamericano de 1917. En el partido que derrotaron 2 a 0 a Chile, el arquero Roberto Chery sufrió el estrangulamiento de una hernia por evitar un gol. Fue derivado a un hospital de Río de Janeiro de urgencia pero días más tarde falleció.
3)    Retirada Parte I. En 1922, Brasil, que era local, Uruguay y Paraguay terminaron empatados en puntos en el primer puesto y debían ir a un triangular de desempate. Sin embargo, final la disputaron solo dos equipos: Brasil y Paraguay. Los uruguayos, en disconformidad con el arbitraje en la derrota frente al elenco guaraní, se retiraron del torneo. El campeón fue Brasil.
4)    Retirada Parte II: Por la quinta fecha del Sudamericano de 1942 en el partido entre Argentina y Chile ocurrió algo insólito. El árbitro peruano Enrique Cuenca dio penal a favor para los trasandinos. Minutos después se rectificó del fallo y otorgó tiro libre fuera del área para el conjunto argentino, lo que originó las airadas protestas de los jugadores chilenos. A raíz de esto el presidente de la Federación de Chile decidió retirar a su equipo del campo de juego. El partido fue dado por ganado a la Selección nacional.
5)    Malas Relaciones: La final del Mundial de 1930 fue un verdadero escándalo. Peleas, golpes, aprietes en el vestuario argentino y amenazas de muerte. Aquel partido, Uruguay dio vuelta el resultado y le terminó ganando 4 a 2 a una Argentina totalmente amedrentada. Desde allí, las relaciones entre las asociaciones de fútbol de ambos países se enfriaron de manera tal que se decidió no disputar ninguna competencia continental en conjunto. Por eso, desde 1929 hasta 1935 el torneo no se realizó.  
6)    La invención de “la chilena”. En los inicios del Siglo XX llegó a Chile, a los 12 años de edad y proveniente de España, Ramón Unzaga. Este joven se desempeñó en varios equipos amateurs de Chile. Además de practicar con la pelota en los pies, era un gran atleta.  Crónicas de la época testifican que allá por 1914, este jugador, dueño de una elasticidad prodigiosa, era el mentor de todo tipo de acrobacias en pleno campo de fútbol. Ya con la nacionalidad chilena en su haber y defendiendo los colores de La roja en el Sudamericano de 1916, Unzaga asombró a los espectadores y periodistas que estaban al borde del campo de juego con una particular jugada. Fue así que los medios de la época patentaron aquella acrobática pirueta como “la chilena”, en clara referencia a la nacionalidad del ejecutante.
7)    De la tribuna a la cancha. Aquel Sudamericano de 1916 dejó varias rarezas. A las historias ya contadas hay que sumarle la de José Laguna. El jugador de Huracán estaba sentado en la tribuna esperando para ver el partido entre Argentina y Brasil hasta que se le arrimó un dirigente y le digo “Nos falta uno.. ¿querés jugar? Increíble pero real! Así de espontáneo, así de desorganizado era todo por aquellos años. Claro, ante la ausencia de Alberto Ohaco, extraordinario delantero de Racing por cuestiones laborales, los dirigentes recurrieron a la desesperada maniobra de buscar en las tribunas un jugador. Pero lo grandioso de la historia no termina ahí. Sino que el propio Laguna fue el autor del empate argentino. El partido terminó 1 a 1 contra Brasil ¡Esta vez, los de afuera, no fueron de palo!
8)    El partido más largo. El 29 de mayo de 1919 se jugó el partido más extenso en la historia de la Copa América. Uruguay y Brasil debían definir, en un desempate, el Sudamericano de aquel año. Los uruguayos, amo y señores del fútbol de la época y claros favoritos, no pudieron vencer en los 90 minutos a un férreo Brasil. Por eso se tuvo que ir al alargue que constó de 30 minutos cada tiempo. Finalmente Arthur Friedenreich le dio la victoria y el primer título a los brasileños. 
9)    Técnico y jugador. Si volvemos nuevamente el Sudamericano de 1916, podemos descubrir otra historia bastante particular. En la defensa del conjunto uruguayo jugaba Alfredo Foglio. El director técnico de los charrúas era un hombre de apellido Foglio. No eran hermanos, ni primos, ni tenían ningún tipo de parentesco: eran la misma persona.  El propio jugador era el técnico del equipo y el encargado de llevar adelante el armado del mismo con tan solo 23 años. Cuentan que rara vez Foglio se sacaba del once titular.

10) Árbitros parciales. Y otra vez nos remitimos al Sudamericano de 1916. Un sinfín de rarezas aquel campeonato. Esta vez lo inverosímil pasó por los jueces. Ante la falta de árbitros, Carlos Fanta, técnico de Chile, y Sidney Pullen, jugador brasileño, dirigieron algunos encuentros.