viernes, 30 de enero de 2015

El mito de los goles de Pelé


     Que Pelé cuenta los goles de partidos entre casados y solteros es una de las frases mas escuchadas cuando, en un debate futbolero, se hace mención a los 1284 tantos que O Rei dice tener en su haber.  Por eso tuvimos que sumergirnos en ese interrogante para saber que hay de cierto en esa expresión y cuanta veracidad tiene la exuberante suma de conquistas. A continuación te mostramos el desglose de los goles de Pelé con algunos datos que rozan lo irrisorio.
      En abril de 2012, en una nota publicada por la revista El Gráfico, se dio a conocer la tabla de goleadores máximos en la historia de este deporte. Después de una investigación exhaustiva, en la que se recurrió a estadígrafos y archivos de todos los colores (inclusive en blanco y negro), la revista solo tomó en cuenta, como debe ser, los goles en partidos oficiales. Basada en fundamentos lógicos e imparciales, Pelé aparece como el segundo goleador en la historia pero…con 757 tantos. O sea, ¡527 menos de los que él se autoproclama!
        ¿A que se debe tan abismal diferencia? Es claro. Si uno examina los goles oficiales del brasileño, se va a encontrar con las siguientes cifras: 643 en Santos, 37 en el Cosmos y 77 en la selección de Brasil; un total de 757 gritos.  Pero acá viene lo más interesante: entre los restantes 527 goles “no oficiales”, y que O rei reconoce como válidos, se encuentran: 446 goles en amistosos y entrenamientos con el Santos, 26 en amistosos con el Cosmos, 9 en el seleccionado estadual de San Pablo, 6 en un equipo combinado entre Santos y Vasco da Gama, 18 en exhibiciones de la selección de Brasil, 3 en el sindicato de Atletas de San Pablo, 5 en partidos a beneficio y hasta ¡14 goles en el equipo del ejército de Brasil! En 1959 participó como estrella invitada del equipo del ejército de Brasil para jugar contra otros cuerpos militares de Sudamérica. A Pelé no se le escapa ningún gol. Si sumamos todos esos, más los oficiales, la cuenta da redonda: 1284 tantos.
           Pero no sólo Edson Arantes do Nascimento manipuló las cifras a su antojo, sino también su sagaz compatriota Romario. El ex Barcelona, quien aun así es el máximo goleador de la historia si hablamos de “goles oficiales”, llegó a la suma de 768 festejos. El propio Romario se adjudicó, en su obstinada lucha por llegar a los 1000 goles, 196 tantos en amistosos y hasta, por ejemplo, 3 que hizo para un combinado de Río de Janeiro.
            Esta nota tiene como único fin aclarar y dar a conocer datos reales sobre una polémica instalada que se presenta cuando se habla de Pelé y sus 1284 goles. Sin segundas intenciones, creemos que O Rei fue, es y seguirá siendo uno de los mejores jugadores (para algunos, el mejor) de la historia de este deporte. Ninguna investigación periodística le quitará la grandeza y el prestigio. Como tampoco lo harán sus verdaderas cifras.

martes, 27 de enero de 2015

Crónicas de una noche de 10


    Y un día le puso fin. Ese día que parecía tan lejano, llegó en un abrir y cerrar de ojos. Atrás quedaron sus deseos de jugar hasta los 40 años, sus anhelos de retirarse con la 10 de Boca y los sueños de otra vuelta olímpica con el club de sus amores. La pelota está triste, Román dejó de acariciarla.
    Desde este espacio decidimos hacerle un pequeño homenaje al 10. Creímos que sería caer en lugares comunes el repetir textos ya escritos hasta el hartazgo; contar vida y obra de Riquelme en una fría línea de tiempo sería más de lo mismo; su debut, sus títulos con Boca, su paso por Villareal o su andar con la Selección Argentina es de público conocimiento.
    Por eso, arbitrariamente elegimos el que, para nosotros, fue uno de sus mejores partidos con la azul y amarilla -hubo tantos otros-. Aquel 13 de junio de 2001, en el césped del Parque Antártica, por las Semifinales de Copa Libertares, Román jugó un excelso y exquisito partido. Fue una noche de 10 del 10. Volvió loco a toda la defensa rival. Trataron de pegarle, de agarrarlo, de tumbarlo… Nada pudo impedir tanto derroche; fue una exhibición de gambetas, de pelota bajo la suela, de pases sublimes y un gol made in Riquelme.
     Después de un 2 a 2 angustioso, y con la determinante ayuda de Oscar Córdoba en la definición de penales, Boca llegó a la final de la Copa, que luego ganaría con Román como bandera. Tan grande y loable fue la manifestación de fútbol de Romy que hasta Ronaldo no escatimó en elogios. Por eso, a continuación te mostramos las repercusiones en los diarios de aquella recordada noche de San Pablo. El mundo futbolero deslumbrado con la actuación del muchacho de la 10 en la espalda.

LA NACIÒN DEPORTIVA

Los hinchas de Barcelona están presionando al presidente Johan Gaspart para que compre ya a Riquelme. En una encuesta que realizó el diario El Mundo Deportivo, sobre 11.000 votos, el 92% quiere que Riquelme llegue ya a Barcelona, mientras que el 8% restante no tiene problemas en esperar hasta diciembre.
El brasileño Ronaldo, de Inter de Milán y ex jugador de Barcelona, habló maravillas del N° 10: "Riquelme es el nuevo Zidane. Que no digan tonterías de que es lento. Hace cosas increíbles con la pelota. Todo Brasil quedó alucinado en el partido Palmeiras 2 v. Boca 2. Sólo un fuera de serie hace lo que hizo él".

Diario deportivo Ole

Es mágico
Cristina Cubero. Redactora de Mundo Deportivo de Barcelona, enviada a San Pablo para seguir a Riquelme.
Yo cubro al Barsa desde el 91, y es la primera vez que me impacta tanto un jugador. Y eso que en España he visto a grandes talentos. Pero lo de Riquelme es mágico. No puedo entender cómo el Barcelona no quiere pagar ya la otra mitad de su pase. No quiero ser exagerada, pero lo que hizo Riquelme contra el Palmeiras fue increíble. Y el gol que hizo fue impresionante. Si en Europa ese gol lo hace Ronaldo, lo repiten dos años seguidos. Justo en ese gol, yo le vi cosas de Ronaldo. Sin su velocidad, pero con esa técnica tan especial... Y es sorprendente que tenga tanto liderazgo. Romy tiene lo que le falta a Rivaldo: carisma.

El chico 10
"Es un jugador increíble", se resignó el técnico del Palmeiras después de la función de Román. Y Bianchi asegura que "aún tiene una enorme capacidad para crecer".
SAN PABLO (ENVIADO ESPECIAL). "Beleza". Los periodistas brasileños parecían no creer lo que veían. Juan Román Riquelme se subía a la pelota, la protegía, la metía entre las piernas de algún rival, la volvía a cuidar, hasta que se la pasaba a un compañero. No es que lo hayan descubierto ahora, pero sí nunca antes se habían deslumbrado con Román en vivo.
El técnico del Palmeiras sabía que el hombre clave era Riquelme. Por eso le destinó la marca de Alexandre. Lo que no tenía en sus planes Celso Roth era que el defensor iba a danzar la peor de sus sambas. "Es un jugador increíble", se resignó el DT de Palmeiras.

CARLOS PRIETO. CLARIN EN San Pablo, Brasil

Boca jugó el partido soñado durante la primera mitad del primer tiempo, donde fue muy superior al Palmeiras. El equipo de Bianchi mostró un despliegue impresionante, una solidaridad conmovedora y —encabezado por Riquelme— un fútbol de alto vuelo. Es que Romy volvió a sorprender a los brasileños. Y escapó de las patadas de Galeano, infundiéndole un miedo escénico a todos los defensores locales.



miércoles, 21 de enero de 2015

La historia de los números en las camisetas de fútbol

En 1948 se comenzaron a utilizar los primeros números en las camisetas en el fútbol argentino. ¿A qué se debió? ¿Qué fue lo que motivó a la AFA a implementarlos?
    
   “Un 9 goleador”, “un 10 habilidoso”, “un 2 rústico” o “un 7 veloz” son algunas de las frases que se suelen escuchar en una cancha, en un café, o en cualquier lugar que se esté hablando de fútbol. Son rótulos universales establecidos en la jerga futbolera para asociar la característica de un jugador con su posición. Se suele relacionar de manera instantánea que el 9 es el centro delantero, el 5 el volante central o el 1 es el arquero. Pero ese criterio se fue ganando su lugar con la aparición de los números en las camisetas de fútbol.
    La historia en la relación entre el fútbol y los dígitos no tienen un punto de partida bien definido. Algunos historiadores sostienen que el primero en poner números en las camisetas de un equipo fue Herbert Chapman, DT del Arsenal inglés para poder distinguir de manera correcta a sus dirigidos, allá por 1928. Otros, en cambio, aseveran que en la Liga de Australia, ya en 1911, se jugó el primer partido con numeración en las casacas. Lo que sí está claro que, en la década del 50, el fútbol oficializó de manera universal los números en los jugadores.

Árbitros ingleses, números nuevos
      
    En nuestro país la llegada de los números en las camisetas se dio en 1949. Por aquellos años la actuación de los árbitros sembraba un manto de sospecha. El fútbol argentino no era confiable y el arbitraje estaba mal visto, acusado de favorecer a los equipos “grandes” y perjudicar a los más “humildes”. La disminución en la cantidad de público en los estadios era notable y la violencia del mismo ante situaciones sospechosas denotaba una intolerancia manifiesta cada vez más grande. Por eso la AFA decidió suspender a los árbitros argentinos y contrató jueces ingleses, quienes por aquel entonces, estaban bien vistos por su rigurosidad y su rectitud. Algunos de los que desembarcaron por estos lados fueron: Dean, Gibbs, Hartles, Provan, Gregory, White, Cox y Brown.

Se preguntará usted, ¿qué tendrá que ver la nueva resolución con los números de las camisetas? Bueno, la respuesta es sencilla: al no conocer a la mayoría de los jugadores que se desempeñaban en nuestro país, más la dificultosa labor por el idioma, los referís necesitaron la ayuda de los números en las camisetas para poder identificar correctamente a los futbolistas. Por eso el 18 de abril de 1948, se jugaron los primeros partidos con dicha disposición en la indumentaria.

    Fue prácticamente una década, en la cual, las crónicas de la época aseveran que los partidos estuvieron más cerca de la justicia que del bochorno. Se recobró, a diferencia de años anteriores, la confianza en el arbitraje. En 1958 finalizó el contrato y los jueces volvieron a su país de origen pero los números en las camisetas permanecen hasta el día de hoy.

miércoles, 31 de diciembre de 2014

Cuando el fútbol calmó la guerra


El 24 y 25 de diciembre de 1914, durante la Primer Guerra Mundial, los soldados ingleses y alemanes se atrevieron a hacer un breve armisticio y festejar la navidad juntos. Esos soldados que horas antes se aniquilaban de la manera más atroz, se juntaron aquella nochebuena para brindar y hasta ¡jugaron un partido de fútbol! Se cumplieron cien años de la tan conocida Tregua de Navidad. Fue el día en que la humanidad y el fútbol le ganaron por goleada a la guerra.

El diario The Daily Mirror y las noticias de aquella tregua.
Que “el fútbol nos une” es una de las frases más repetidas por quienes vivimos y sentimos tan de cerca este hermoso juego. Pero sería pertinente preguntarnos, ¿Qué tan de cierto hay en esta intrépida afirmación? ¿Es solo una frase de cliché sin pruebas ni sustentos, o realmente creemos en la magnitud del significado de la misma? ¿Podemos pensar en que una simple pelota de cuero pueda dejar, al menos por un rato, las diferencias y el odio a un costado? Esta nota tiene parte de esa respuesta.
Hace exactamente un siglo se llevaba a cabo una de los acontecimientos más nefastos de la historia de la humanidad. En territorio europeo se desarrollaba la Primer Guerra Mundial. El acontecimiento bélico, que dejó más  de 9 millones de muertos, también tuvo su pequeña tregua. El 24 y 25 de diciembre de 1914, luego de meses de fuego, heridos y muertos, la paz se apoderó del campo de batalla, al menos por un instante.
En Ypres (Bèlgica), las tropas de la Triple Alianza y la Triple Entente se masacraban sin piedad hasta que en las trincheras alemanas, decidieron cambiar el ruido de las balas por canciones y adornos navideños. Al ver esto, dada la cercanía de las mismas, no tardó en llegar la respuesta de los ingleses y franceses (aliados frente al enemigo en común), quienes se sumaron con sus cantos a la tregua. Fue entonces que por mensajes se desearon una feliz navidad. Además, esos hombres que horas antes se estaban asesinando con la más pavorosa crueldad, eligieron pasar la navidad unidos. Así fue que compartieron aquel momento con comida y bebidas de por medio.
El hermoso gesto tuvo su punto cúlmine cuando disputaron, en pleno campo de batalla, un partido de fútbol. Los soldados se aislaron de sus armas y dejaron correr la pelota por sobre el sangriento terreno. Crónicas de la época afirman que el partido terminó 3 a 2 para los alemanes. Lo importante, está más que claro, no fue el resultado.
Enterados de esto, los jefes de ambos ejércitos, no pudieron soportar la confraternidad con el enemigo y ordenaron cuanto antes retomar la postura de guerra. A la mañana siguiente la paz se fugó y las armas volvieron a cargarse de muerte. Aunque nada pudo tapar tanto dolor, aquella jornada, es recordada cien años después, por ser el día en que la fraternidad derrotó a la obediencia debida. El fútbol se hizo presente para olvidar, por un rato, tanta crueldad. 

jueves, 11 de diciembre de 2014

Matthias Sindelar y su partido más difícil

Nacido en Viena, en el seno de una humilde familia judía, es considerado el mejor jugador austríaco de todos los tiempos. Lo apodaron “el Mozart del fútbol” por la genialidad que tenía con la pelota en sus pies. Hizo del fútbol un medio de protesta al régimen Nazi, el cual lo hostigó hasta el día de su dudosa muerte. Conocé la historia del jugador que se hizo acreedor de la antipatía de Hitler.


      Flaco, alto y desgarbado. Tenía aspecto de hombre frágil. Parecía que podía quebrarse en cualquier momento ante la primera patada desproporcionada que le dieran. No por capricho lo apodaron “El hombre de papel”. Con cara angulosa y mirada entristecida, su elegancia a la hora de tener el balón asombraba a propios y extraños. Su famélica contextura le permitía tener una admirable capacidad para eludir rivales. Parecía que se sostenía en la liviandad del aire.
     Matthias Sindelar, nació en Viena en una humilde familia judía. Su infancia la pasó detrás una pelota. Ya desde chico persiguió con tenacidad su sueño de ser futbolista. Con apenas 15 años, debutó en las divisiones infantiles del Hertha Viena, y a los 20 ya era figura del Austria Viena, en donde ganó tres copas de Austria.
     En 1926 el Mozart del fútbol, como lo apodaban por su vistoso estilo a la hora de asociarse con el balón, comenzó a formar parte de la selección de su país. Ese equipo fue ganándose el respeto por sus notables jugadores. El Wunderteam, como se lo llamaba a aquel conjunto europeo, producía la admiración del mundo futbolero, y tenía como figura y capitán, al hombre en cuestión. Los austriacos obtuvieron importantes resultados como la medalla plateada en los Juegos Olímpicos de Berlín de 1936, y la semifinal en el Mundial 1934, en donde fueron “sacados”, en un partido dudoso (a Sindelar le anularon dos goles válidos por supuesto off side), por la Italia de Benito Mussolini, quien había utilizado el evento deportivo como propaganda fascista: la que ganara la Copa del Mundo no podían ser otra que la mismísima azzura.
      Pero la tiranía de los régimenes dictatoriales europeos fue el karma de Sindelar. Primero, como dijimos, tuvo que padecer a Mussolini.  Luego, Adolf Hitler sería el tormento de su vida. El excelso jugador no comulgaba con las ideas nazis. Todo lo contrario. Como judío repudiaba las aberrantes medidas tomadas por el Führer, y nunca dio un paso atrás a la hora de manifestarse en público en contra del gobierno totalitario alemán. Tal es así que el 3 de abril de 1938, Austria enfrentaría a Alemania en un partido organizado para celebrar la anexión de estos dos países. Unión, que obviamente, no se dio bajo ninguna acción democrática precisamente; sino que Alemania “invadió” con sus fuerzas a su país vecino para, como todo imperio, lograr su expansión e imponer sus ideas.
         Fue entonces que se llevó a cabo el partido, que muchos aseveraron que tenía el resultado puesto antes de empezar: los alemanes debían ganar sí o sí. Con las autoridades del Tercer Reich en el palco, no había opción. Pero fue entonces que la figura de Matthias Sindelar se volvió más grande aun. El Mozart del fútbol apareció con todo su esplendor para marcar un gol de antología dejando perplejos a los germanos. Pero la rebeldía del capitán no terminaría allí. Consumada la conquista, se negó a hacer el tradicional saludo fascista invocando respeto, y festejó con un baile provocativo frente al palco donde estaban las autoridades nazis. El partido terminó 2 a 0 a favor de Austria.
         A partir de aquel día comenzó una persecución del régimen contra el jugador por considerarlo “peligroso” y un  “subversivo de las ideas del sistema”. Sindelar se negó al exilio. También rechazó todas las citaciones para jugar en la selección germana, acusando lesiones, que obviamente, no tenía.  El constante hostigamiento del aparato represor lo llevaron a dejar el fútbol: el primer objetivo de Hitler estaba cumplido. Pero Führer fue por más. Su manual de procedimientos aberrantes le dictaba que debía deshacerse del talentoso jugador. La GESTAPO (Policía secreta alemana) se encargó de hacerle la marca personal más difícil de su carrera. Le estaba jugando un partido de vida o muerte.
          El hombre de papel tuvo que refugiarse en la clandestinidad, y después de estar desaparecido durante algunos meses, el 23 de enero de 1939 apareció sin vida en su departamento junto a su esposa, María Castagnola. La causa de muerte fue inhalación de monóxido de carbono. Algunos afirman que fue un suicidio y otros le atribuyen el horrendo desenlace a militares nazis. Cualquiera de las dos hipótesis fue causa de una obstinada persecución.
          Su fallecimiento provocó un gran impacto en la gente. A su funeral acudieron más de 15 mil personas desoyendo a las autoridades del Tercer Reich quienes alertaban severas represiones a los que acudieran al entierro.

         Fue el mejor futbolista de su país. Pero será recordado también por su valentía a la hora de oponerse a la crueldad de un sistema perverso que sometía a través del miedo y la represión. Sindelar es reconocido como un héroe en su tierra. Su partido. El partido de la memoria y el coraje, lo lleva ganado hace decena de años. 

sábado, 29 de noviembre de 2014

Roberto Gomez Bolaños, un "8" con gol

     Apasionado por la redonda, logró llevar el fútbol los escenarios. De chico tuvo una destacada labor dentro de las canchas que casi lo catapultan como jugador profesional. Confeso hincha del América de México, destacaba a Maradona, Pelé y Di Stéfano como sus máximos ídolos. Marcó a una generación de jóvenes que crecieron bajo su noble humor.  Esta es la historia que unió al genio de la actuación y la risa, con el mundo del fútbol.
       
       “La lleva Enrique Borja. Se prepara. Chuta y gooooool de Borjaaa”. Son extractos que se nos vuelven familiares, en donde la puerta de la vecindad hacía las veces de arco, la pelota playera de Quico representaba el balón, con la cual el Chavo convertía un gol de antología que nunca llegaba a ser tal, por diferentes imponderables que se le presentaban en el camino. Un personaje tragicómico que soñaba pero que lejos estaba de ser un buen futbolista.

        Y claro, el fútbol se metía en las series de Roberto Gomez Bolaños no por casualidad ni por un mero capricho, sino para plasmar lo que fue una de sus más grandes pasiones, más allá de lo estrictamente profesional. El fútbol lo marcó desde chico, y en sus producciones, lo hizo saber.
 Desde niño su interés por el deporte lo llevó a practicar boxeo. En su grupo de amigos todos hacían alguna actividad física. Cuentan que era de enojo fácil, un guapo que no le temía a las posibilidades de agarrarse a las trompadas si algo no le gustaba. Eso lo motivó a calzarse los guantes. Su desempeño, al principio, fue bueno. En un campeonato amateur salió subcampeón y al año siguiente logró ser el mejor. Cuando quiso ir más allá, y medirse en torneos más competitivos, no corrió con la misma suerte. El boxeo lo acomodó con un revés al mentón de su ego. Pensé que en mi peso no había nadie en el mundo que pudiera derrotarme. Y me metí en el campeonato aficionado de Guantes de Oro y sí me ganaron”, recordaba.
           Pero su verdadera pasión siempre fue el fútbol. Pasada su vaga experiencia arriba de un ring, Chespirito optó por lo que más placer le causaba: la redonda. Testigos fieles lo recuerda como un “gambeteador y goleador”. Jugaba de interior y, fiel a su costumbre, era un guapo también dentro de la cancha. Representó a su colegio -Instituto México- en varios torneos en donde tuvo actuaciones destacadas. Allí, a la edad de 16 años, conoció al costarricense Rodolfo “Butch” Muñoz, formador y director técnico que lo llevó al club Marte, en donde fue parte del equipo de juveniles. “El Sr. Muñoz me invitó a ingresar al Marte, equipo que participaba en la liga mayor de México. Jugué durante un tiempo hasta que abandoné el intento por mi bajo peso: 48 ó 49 kilos, algo que permitía a los rivales que me desplazaran”.
Chespirito en "El Chanfle"
           La ilusión de ser jugador profesional, que alguna vez se transformó en una idea mucho más terrenal, quedó trunca de adolescente. Su contextura física lo condicionó y lo privó del mayor de sus anhelos. Pero su afición por el fútbol no terminó allí. Admirador de Alfredo Distéfano, Pelé, Hugo Sánchez y Diego Maradona, se dejó ver como un acérrimo simpatizante del América de México. En 1979, logró conjugar su amor por el arte fílmico y su pasión por la redonda. Fue director, escritor y actor de El Chanfle, un largometraje en donde su personaje constaba de un atolondrado utilero del América que quería ser jugador profesional. El éxito en el papel de este entusiasta ayudante se plasmó en la taquilla; fue record en la pantalla grande, lo que hizo que se repitiera, años más tarde, con “El Chanfle II”.
Con uno de sus ídolos: Diego Maradona, en "La Noche del 10"
           En su serie más famosa, “El Chavo del 8”, se evidenciaba como un admirador profundo de Enrique Borja, un jugador destacado de Las Águilas del América en los años ’60 y ’70. En la tira, jugaba con Carlos Villagrán (Quico) a la pelota, y cuando tenía que elegir a un jugador para representar, siempre escogía al ex delantero. El mismísimo Borja se encargó de aseverar, un poco en broma y un poco en serio, que El Chavo fue fundamental para su popularidad. “Mi fama como futbolista se la debo al Chavo del ocho porque, al jugar futbol, siempre gritaba en el programa: ‘¡Goool de Borja!’, sostuvo en una entrevista al diario Nación de Costa Rica.
       En sus guiones también hacía alusión a la crítica jocosa hacía los árbitros, la selección de México y al resto de los equipos del país. Cuentan que era parte de chicanas meramente futboleras con Ramón Valdez (simpatizante del Necaxa) y con Carlos Villagrán, quien antes de la actuación, se desempeñó como periodista deportivo.

       Ayer pegó el portazo definitivo y se fue de ésta vecindad para siempre. Un encumbrado artista que permanecerá en la memoria de mucho de nosotros. Con un humor sano e inteligente, no necesitó recurrir a la parodia burda y soez para hacer reír a chicos y grandes. Con él se va también un gran aficionado a este hermoso juego. Alguien que supo conjugar la risa, el arte y el fútbol. Nada más, ni nada menos. 





martes, 25 de noviembre de 2014

Haciendo historia: ¡Bienvenidos a Primera, Cele!


     En el día de ayer, Temperley logró su tercer ascenso a la máxima categoría de nuestro fútbol. Su historia está compuesta de increíbles vaivenes y realidades disímiles en cortos periodos de años. Dueño de campañas elogiosas, tuvo que cerrar sus puertas en 1991 debido a la quiebra que luego lo obligó a participar en la Primera C. Los socios e hinchas, pilares en la refundación del club, hoy festejan el regreso a Primera después de 27 años.

Pita el árbitro. Desborda la emoción en los hinchas, jugadores y cuerpo técnico Celeste. Caen lágrimas de emoción. Los jugadores, víctimas del arrebato de sus indumentarias, dan un especie de semivuelta olímpica en cuero que no es tal.  Es ahí, cuando la cámara de la transmisión enfoca a un hombre entrado en años, de esos que peinan canas y recitan de pe a pa formaciones de equipos históricos. Está conmovido, emocionado, con los ojos llenos de lágrimas. Quizás haya algo más para ese señor que un ascenso a primera. Seguramente atrás quedaron historias adversas, descensos a categorías impensadas, una quiebra que lo dejó de rodillas y una refundación impulsada a pulmón por los propios socios. Trataremos de entender lo que sentía toda esa gente que ayer volvió a festejar el regreso a Primera después de 27 años.
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Ascenso en 1974

Los jugadores del Cele y su primer ascenso en 1974
El torneo de Primera B de aquel año otorgaba dos ascensos y se disputó con 20 equipos divididos en dos zonas de diez cada una, enfrentándose todos contra todos en partidos de ida y vuelta. Los cuatro primeros de cada grupo clasificaron a la “Zona Campeonato”, que permitía a los cuatro mejores pasar al cuadrangular final. Temperley se adjudicó el pasaje a esa instancia decisiva. En ese sprint final, el Cele venció a Estudiantes por 3 a 1 y empató con Lanus 1 a 1. El partido definitorio se jugó el 7 de diciembre, en la cancha de Sarmiento de Junín, y ante una multitud que lo acompañó, pudo gritar campeón después de empatar en un tanto frente a Unión. Por primera vez en su historia llegaría a la cima del fútbol argentino.



Ascenso en 1982

El regreso triunfal a la cúspide de nuestro fútbol se dio ocho años después. En aquel certamen se dieron ciertas modificaciones estructurales. Lo integraron 22 equipos divididos en dos zonas de once cada una y con dos ascensos disponibles. El primero de ellos se lo adjudicó San Lorenzo de manera holgada. Entonces, había que jugar un octogonal para dirimir quien se quedaría con el segundo. Temperley contaba con un equipo de jóvenes provenientes de la cantera. A ellos se sumaban la sapiencia de gente con suma experiencia y un gran entrenador que comenzaba a hacer sus primeras armas en el banco como Carlos Pachamé. El ansiado regreso a Primera se dio después de una interminable definición por penales contra Atlanta en cancha de Huracán. Fue 13 a 12 y ¡Ascenso para Temperley!

El gran equipo de 1982

Los Gasoleros

Temperley se ganó dicho apodo por la gran campaña del ascenso en 1974, cuando pudo llegar a la Primera con un equipo armado con exiguo presupuesto. Hizo honor del sobrenombre en 1883, realizando una campaña memorable, también con una escasa inversión, manteniendo el mismo plantel que venía de la segunda división. Los del sur fueron eliminados por Estudiantes en semifinales del Nacional. Una proeza para la entidad.


Quiebra y crisis institucional

El 28 de agosto de 1989, Temperley se declaró en quiebra, y dos años después, un fallo judicial dispuso que la institución debía cerrar sus puertas con el cese de todas las actividades sociales. Como el club no podía enfrentar sus gastos, sus bienes deberían ser rematados y el plantel profesional quedar en libertad de acción. Pero la suma de voluntades de los socios (algunos poniendo hasta sus propias casa de garantía), más la colaboración oportuna de los vecinos del barrio, se unieron por una causa: refundar un club caído a pedazos.
El acta que constata la quiebra del club
Fue entonces que el 24 de julio de 1993 quel el Gasolero, después de dos años de inactividad, volvió a disputar un partido profesional de AFA. Con un plantel emparchado y minado de juveniles, tuvo que empezar de cero, disputando el torneo de Primera C. El regreso fue triunfal con victoria a Tristán Suárez por 1 a 0.
Entre 1995 y 1997, los celestes llegaron hasta la Primera B Nacional. Lo que tan solo duró un suspiro, ya que en 1998 volvió a caer a la tercer categoría del fútbol argentino haciendo la peor campaña de su historia.

Con el ascenso sentenciado ayer, se escribió una página en la historia grande del club sureño. Será el lunes 24 de noviembre de 2014 el día que recuerden hasta el hartazgo aquellos hinchas que, alguna vez, salvaron a un club que estaba en el abismo. Y claro, también lo será para aquel hombre de estética setentona quien dejaba caer alguna lágrima luego del pitazo final ¡La Primera división los espera con los brazos abiertos luego de 27 años!